sábado, 6 de marzo de 2010

Como decía el abuelo…Si vas a hacer algo, pos, ¡hazlo bien!

El hacer bien las cosas que nos competen, desde la cotidianidad tiene una connotación moral, subjetiva y de valor, eso se refiere a que lo que está bien para mi, tal vez no esté bien para los demás, o para otro en particular, que hace lo mismo, pero de diferente manera, para mi tal vez irme a trabajar lo mejor es en bicicleta, así, hago ejercicio, no contamino, no me estreso con el transito lento, y aun mas, estoy de moda, pero para otra persona, lo mejor será irse una camioneta negra de ocho cilindros, vidrios polarizados y a la mas alta velocidad posible, me pregunto, ¿qué es mejor? Y ¿Qué está bien hecho?

El abuelo era sabio, las dos maneras son bien hechas, cual es la mejor, pues depende de la preferencias en el ámbito privado de cada quien, pero era tan sabio el abuelo que indirectamente nos maneja dos aspectos básicos cuando de lo privado pasamos a lo público, eficiencia y eficacia, resultados esperados y resultados adquiridos, en el supuesto de que si las dos personas trabajan en lo mismo, que al parecer si se puede dar el caso, y que existen funcionarios muy comprometidos con la ecología y otros con las viejas maneras de similitud con el poder por imagen, eso de irse a trabajar de inicio está bien, el cómo irse, pues depende de cada estilo, pero si son funcionarios públicos, el cómo lo hagan en su trabajo, si importa y si difieren mucho en el estilo, pero si a final de cuentas, con esos recursos son eficientes y con esos recursos, que regularmente son escasos, pero en la evaluación fueron lo más posible efectivos, podría casi asegurarse que se hizo bien.

Es una obligación de lo público gastar lo menos de manera eficiente y ser lo más eficaz posible, y así, si se van a trabajar en bicicleta o en camioneta, no infiere en la cotidianidad de lo que realmente necesitan los ciudadanos.

Y como decía el abuelo, ¡hazlo bien! pero también al menor costo.